Cuando una vivienda queda vacía durante varios días o semanas, el objetivo es reducir al mínimo los riesgos de robo, fugas de agua, averías eléctricas y daños provocados por fenómenos meteorológicos. Una casa bien preparada no depende de una única medida de seguridad, sino de varias actuaciones sencillas que disminuyen las posibilidades de sufrir un problema mientras no hay nadie.
En la ferretería es habitual encontrar situaciones que podrían haberse evitado. Cerraduras que no cierran correctamente por falta de mantenimiento, grifos que gotean durante semanas hasta provocar humedades, persianas completamente bajadas durante quince días o jardines sin riego que terminan deteriorándose por el calor. Son pequeños detalles que, sumados, pueden convertirse en una avería importante o facilitar que una vivienda llame la atención.
La primera barrera de protección sigue siendo una puerta en buen estado. Da igual que la cerradura sea de alta seguridad si el marco tiene holguras, la puerta está desajustada o los anclajes presentan desgaste.
Antes de marcharte conviene comprobar que todas las puertas exteriores cierran correctamente y que la llave gira con suavidad. Si la cerradura ofrece resistencia, puede ser suficiente con limpiar el bombín y aplicar un lubricante específico para cerraduras. No es recomendable utilizar aceites convencionales, ya que atraen polvo y suciedad, favoreciendo el desgaste del mecanismo.
Las ventanas también merecen una revisión. Deben cerrar completamente y bloquearse con el sistema de cierre correspondiente. En ventanas correderas conviene comprobar que los carros funcionan correctamente y que el cierre no presenta holguras.
Si existen accesos secundarios, como puertas de garaje, trasteros o patios, también deben revisarse. En muchas viviendas estos puntos reciben menos mantenimiento que la puerta principal, aunque suelen ser igual de importantes desde el punto de vista de la seguridad.
Una vivienda completamente cerrada durante varios días resulta fácil de identificar. Persianas totalmente bajadas, ausencia de iluminación nocturna o un buzón lleno son señales que indican que no hay nadie en casa.
Una solución sencilla consiste en utilizar temporizadores para encender algunas luces interiores durante un periodo limitado cada día. Los modelos digitales permiten programar diferentes horarios y variar el tiempo de funcionamiento para que la iluminación resulte más natural.
También es recomendable dejar las persianas en una posición intermedia cuando la orientación de la vivienda lo permita. Además de ofrecer un aspecto más habitual desde el exterior, ayudan a reducir el calentamiento excesivo del interior sin dejar completamente a oscuras la vivienda.
Si dispones de jardín o terraza, procura que el mantenimiento continúe durante tu ausencia. Un césped completamente seco o macetas deterioradas también transmiten sensación de abandono.
Una fuga de agua puede provocar daños importantes incluso en pocos días. Una pequeña pérdida en un latiguillo, una cisterna o una conexión deteriorada puede acabar afectando a pavimentos, muebles o viviendas colindantes.
Siempre que sea posible, lo más recomendable es cerrar la llave general de entrada de agua antes de salir de vacaciones. De este modo se elimina prácticamente el riesgo de fugas en la instalación interior.
Si la vivienda dispone de sistemas que necesitan suministro continuo de agua, como determinados equipos de climatización o riego automático, conviene aislar únicamente los circuitos que no vayan a utilizarse y comprobar que el resto funciona correctamente.
Antes de cerrar la llave general merece la pena revisar que ningún grifo gotea y que las conexiones visibles no presentan humedad, corrosión o restos de cal alrededor de las uniones.
No todos los aparatos necesitan permanecer conectados durante una ausencia prolongada.
Televisores, pequeños electrodomésticos, cargadores, equipos de sonido o aparatos informáticos pueden desconectarse completamente. Además de reducir el consumo en espera, disminuye el riesgo de averías provocadas por sobretensiones.
Los equipos que sí deben permanecer funcionando, como frigoríficos, congeladores o determinados sistemas de alarma, deben mantenerse conectados y comprobar previamente que funcionan con normalidad.
Si la vivienda permanece vacía durante varias semanas y se decide desconectar parte de la instalación eléctrica desde el cuadro, hay que asegurarse de que ello no afecte a equipos imprescindibles.
También conviene verificar el funcionamiento del interruptor diferencial y comprobar visualmente que el cuadro eléctrico no presenta signos de calentamiento, olor a quemado o elementos deteriorados.
Los elementos situados en el exterior están expuestos al viento, la lluvia y la radiación solar mientras la vivienda permanece desocupada.
Sombrillas, toldos portátiles, muebles ligeros, macetas pequeñas o elementos decorativos pueden desplazarse con fuertes rachas de viento si no se recogen correctamente.
Antes de marcharte conviene:
En jardines con riego automático es recomendable realizar una prueba completa del sistema. Hay que comprobar que los programadores mantienen la hora correctamente, que las electroválvulas abren y cierran sin problemas y que ningún difusor presenta obturaciones o pérdidas.
La iluminación exterior cumple una doble función: mejora la seguridad y facilita el acceso cuando la vivienda vuelve a ocuparse.
Los proyectores LED con sensor de movimiento son una solución habitual para entradas, garajes o zonas de paso. Detectan movimiento únicamente cuando es necesario, reduciendo el consumo eléctrico.
En jardines y terrazas también pueden instalarse balizas solares o luminarias LED de baja potencia para mantener una iluminación ambiental durante la noche.
Es importante orientar correctamente los detectores para evitar activaciones constantes provocadas por árboles, animales o tráfico cercano.
Las cerraduras sufren desgaste por el uso, la humedad y la acumulación de suciedad. Un mantenimiento periódico ayuda a conservar un funcionamiento suave y reduce la posibilidad de bloqueos.
El bombín debe lubricarse con productos específicos, evitando grasas densas o aceites minerales.
Bisagras, fallebas, pasadores y cierres metálicos también agradecen una revisión antes de un periodo prolongado sin uso. Si presentan corrosión superficial, puede eliminarse con productos adecuados y proteger posteriormente con lubricantes o protectores anticorrosión.
Cuando una puerta necesita hacer fuerza para cerrar, normalmente el problema no está en la cerradura, sino en el ajuste del conjunto.
No todas las viviendas necesitan el mismo nivel de protección. La elección depende de la ubicación, el tiempo de ausencia y las características de la vivienda.
Entre las soluciones más utilizadas se encuentran:
En una vivienda unifamiliar con jardín suelen combinarse sensores exteriores, iluminación automática y cámaras. En un piso, normalmente resulta suficiente reforzar la puerta principal y disponer de detección de apertura en los accesos.
Dedicar unos minutos a revisar la vivienda reduce considerablemente la posibilidad de encontrar problemas al regresar.
Conviene comprobar:
Si durante la revisión aparecen piezas desgastadas, juntas deterioradas o elementos con corrosión, es preferible sustituirlos antes del viaje. Muchas averías importantes comienzan con una pequeña fuga o un cierre que lleva tiempo funcionando de forma irregular.
Cuando todo esté preparado, merece la pena dedicar unos minutos a una revisión final de la vivienda. Es una forma sencilla de detectar cualquier detalle que haya podido pasarse por alto.
Comprueba que todas las puertas y ventanas quedan correctamente cerradas, que la llave general de agua está en la posición prevista y que los aparatos que no necesitan alimentación eléctrica están desconectados. Si utilizas temporizadores para la iluminación o un sistema de riego automático, verifica que la programación es correcta y que funcionan con normalidad.
En el exterior, asegúrate de que no quedan objetos que puedan desplazarse con el viento y de que los accesos secundarios, como garajes, trasteros o puertas de jardín, también quedan cerrados. Esta última revisión apenas lleva unos minutos y ayuda a evitar muchos de los problemas que suelen aparecer durante una ausencia prolongada.
En tu tienda OPTIMUS de confianza te ayudarán a elegir la solución que mejor se adapte a tu vivienda, ya sea para mejorar la seguridad, proteger la instalación durante tu ausencia.
Cuando una vivienda queda vacía durante varios días o semanas, el objetivo es reducir al mínimo los riesgos de robo, fugas de agua, averías eléctricas y daños provocados por fenómenos meteorológicos.
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