Reconozcámoslo: a muchos nos ha pasado, cuando se rompe algo en casa y te pasas más tiempo buscando un destornillador que haciendo el trabajo en sí, nos frustramos y “se nos quitan las ganas” de hacer nada.
Tener un "pequeño taller" en casa no va de tener un garaje de película ni de gastarse el sueldo en máquinas, va de tener tu rinconcito de bricolaje, un sitio donde el caos no está permitido y donde debes tener el control de todo, un sitio en el que incluso puedes "desconectar" reparando o creando cosas con tus propias manos.
¿Lo mejor?, no necesitas mucho para empezar. Aquí te cuento, paso a paso, cómo montártelo bien desde el principio.
Quítate de la cabeza la idea de que necesitas una habitación entera. La mayoría no tenemos ese lujo. El hueco debajo de una escalera, una esquina en el lavadero, un trozo del trastero o incluso una pared libre en el estudio pueden ser suficiente.
Lo que sí necesitas (y esto es innegociable) son tres cosas básicas:
- Buena luz: Si no ves bien, vas a trabajar mal, te vas a cansar antes y el acabado será peor. Si no tienes una ventana cerca, instala un buen foco LED de luz blanca justo encima de la zona de trabajo. Tus ojos te lo agradecerán.
- Enchufes a mano: Parece obvio, pero a veces se nos olvida y acabamos tirando alargadores por medio pasillo, lo cual es un peligro.
- Ventilación: Vas a usar pegamentos, disolventes o levantar algo de polvo. Poder abrir una ventana o tener corriente de aire es vital.
Aquí es donde ocurre todo... Y no, no hace falta que compres un banco profesional de carpintero mañana mismo.
- Lo más importante es la estabilidad: Si la mesa “baila”, el corte saldrá torcido y te pondrás nervioso. Una mesa vieja robusta o un tablero grueso (tipo encimera) bien anclado a la pared con escuadras fuertes sirven perfectamente.
- La opción plegable: Si vives en un piso donde el espacio es escaso, los bancos de trabajo plegables son un invento genial. Lo montas, trabajas (además suelen traer mordazas para sujetar piezas) y cuando terminas lo guardas detrás de la puerta.
- Protege el suelo: Si vas a trabajar en una habitación de casa, pon una alfombra vieja, un felpudo de goma o un cartón grueso bajo la mesa. Caerán herramientas, gotas de pegamento o serrín, y es mejor manchar eso que el parqué.
Ya hablamos de ellas en este articulo "El Kit de supervivencia doméstico: Herramientas básicas para que tu casa no se te caiga encima". En resumen, huye de esos maletines de "500 piezas por 20 euros". La mitad son de relleno (nunca las utilizamos para nada) y la otra mitad se doblan o estropean a la primera de cambio. Es mucho mejor ir comprando herramientas sueltas y de calidad media-alta que te duren "toda la vida". Recuerda, este es tu kit de supervivencia:
- Martillo de uña: Imprescindible. Para clavar y, sobre todo, para hacer palanca y sacar ese clavo que se torció.
- Destornilladores: O compras un juego bueno de varios tamaños, o mi favorito: un buen mango con puntas intercambiables. Ahorra mucho espacio.
- Alicates y llave inglesa: Un alicate universal y una llave inglesa ajustable te salvan del 90% de los problemas de fontanería básica o tuercas sueltas.


- Medición: Un flexómetro (metro) de 3 a 5 metros y un nivel. Ojo a esto: el ojo humano engaña. Usa siempre el nivel si no quieres que los cuadros parezcan la Torre de Pisa.
- Cúter y tijeras fuertes: Parece una tontería, pero abrir paquetes o cortar materiales finos requiere herramientas de corte que estén siempre a mano.


- Sargentos (o mordazas): Son los grandes olvidados. Son como tener una "tercera mano" que te sujeta la madera mientras tú taladras o pegas. Compra un par, los usarás muchísimo.
Si solo vas a tener una herramienta eléctrica, que sea un taladro atornillador de batería. ¡EN serio que te cambia la vida! Olvídate de los cables, y hoy en día, las baterías aguantan mucho.
Sirve para montar muebles en tiempo récord (tu muñeca te lo agradecerá) y, si tiene percutor, taladra en pared de ladrillo, con el podrás colgar estanterías o cuadros. ¿Te pica el gusanillo de la madera? Una lijadora y una sierra de calar son los siguientes pasos, pero empieza por el taladro. Procura que si las máquinas que vas adquiriendo son de batería, que sean compatibles entre sí.
Un taller no son solo herramientas, son también los consumibles. No hay nada peor que tener la herramienta, pero no tener con qué unir las cosas. Ten siempre una caja con lo que yo llamo "los básicos de la ferretería”:
- Los multiusos: La cinta aislante, la cinta americana, las bridas y el aceite multiusos (tipo WD-40). Con esto casi reparas lo irreparable.ww
- Adhesivos: Una cola blanca para madera, un pegamento instantáneo fuerte y una cinta de doble cara.
- Tornillería variada: Cómprate una caja surtida de tornillos para madera, tuercas y arandelas de diferentes calibres y tamaños.
- Tacos de pared: Ten siempre tacos de 6 y 8 mm (los más comunes), sus alcayatas correspondientes, y por supuesto, las brocas de pared.
Un “rincón del manitas” desordenado deja de serlo para convertirse en un trastero agobiante.
- En la pared: Usa paneles perforados, son una buena solución. Tienes las herramientas colgadas, a la vista y sin ocupar espacio en la mesa. Además, da una imagen muy "pro".
- Cajas transparentes: Para guardar tornillos y/o piezas pequeñas. Ver lo que hay dentro te ahorra tener que abrir diez cajas cada vez que buscas algo.
- La limpieza es seguridad: Ten siempre una escoba y un recogedor (o un aspirador de mano), y si es el caso, que sean exclusivos para tu taller. Recoger el serrín o los trozos de cable al terminar el trabajo y durante el mismo además de dejar el sitio listo para la próxima vez, evita que resbale, que el polvo se meta en las herramientas, o que termine "esparcido" por todo el piso…
Esto es importante: haz que el sitio sea agradable. Pon una radio vieja o un altavoz bluetooth para escuchar música mientras trabajas. Pon un taburete cómodo por si tienes que hacer un trabajo minucioso sentado. Tu taller debe ser un sitio donde quieras estar.
No esperes a tener el taller "perfecto" para empezar. El taller se hace trabajando en él, empieza con lo básico, y a medida que te surjan proyectos irás viendo qué te falta. Esa es la parte divertida: ir “construyendo” tu colección de herramientas poco a poco, según las vas necesitando.
¿Tienes dudas sobre qué taladro tiene mejor batería o qué tipo de taco necesitas para esa pared de Pladur? Pásate por Ferreterías Optimus. Aquí no te vamos a vender la moto; estamos al otro lado del mostrador para echarte un cable, explicarte las diferencias y que te lleves solo lo que necesitas para tu proyecto.
¿Cansado de buscar el destornillador por los cajones de la cocina cada vez que algo se rompe? Tener de un pequeño taller doméstico es más fácil de lo que piensas. No necesitas un garaje enorme ni herramientas profesionales, la clave está en elegir bien.
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