Cuando llegan el calor y las noches al aire libre, los mosquitos se convierten en un problema persistente. Si quieres reducir su presencia sin usar insecticidas químicos, puedes combinar estas tres sugerencias técnicas: tener algunas plantas adecuadas, usar pequeños trucos de ambiente y poner en marcha algo de prevención para que no encuentren un “hotel” en casa.
Hay plantas que desprenden olores que a nosotros nos resultan agradables y a los mosquitos, no tanto. No los eliminan, pero sí pueden reducir su presencia en la zona donde las tengas, sobre todo si pones varias y cerca de donde estés.
La citronela es la más conocida. De sus hojas se obtienen los aceites que se usan en muchas velas y productos antimosquitos.
- Dónde ponerla: macetas grandes cerca de puertas, accesos y zonas de estar.
- Cuidados: mucho sol, riego moderado y un sustrato que drene bien. En zonas frías se comporta casi como planta de primavera-verano; en invierno hay que protegerla o renovarla.
- Uso rápido: frotar una hoja entre los dedos libera el olor. Aplicar un poco en la piel puede ayudar puntualmente, pero siempre probando antes en una zona pequeña y evitando ojos y mucosas.




Lavanda (Lavandula angustifolia y otras)
La lavanda huele bien, se usa en muchos perfumes y también incomoda a moscas y mosquitos.
- Dónde ponerla: jardineras en ventanas, barandillas o bordes de terraza, para que el aire vaya moviendo el olor.
- Cuidados: poca agua, mucho sol y sustrato muy drenante. No lleva bien los encharcamientos.
Esta no es la albahaca que usamos en la cocina (la de hoja ancha) ésta variante de albahaca ayuda a mantener a raya a los mosquitos cerca de la zona donde la tenemos.
- Dónde ponerla: en la mesa de la terraza, en repisas soleadas o en la cocina. Ideal para espacios pequeños.
- Cuidados: tierra siempre ligeramente húmeda, sin charcos. Si cortas las flores cuando salen, la planta se concentra en sacar más hoja.
Menta, romero o algunos geranios aromáticos también aportan olor que molesta a los mosquitos. Funcionan mejor si las pones en grupo alrededor de la zona donde pasas más tiempo, en lugar de tener una sola planta aislada.
Si no tienes sitio para muchas plantas, puedes apoyar con algunos trucos sencillos hechos con cosas que casi siempre hay en casa o con productos a base de aceites naturales.
El “clásico”: cortar un limón por la mitad y pinchar varios clavos de olor en la pulpa. La mezcla de olores resulta poco agradable para muchos insectos. Funciona mejor en espacios pequeños (mesita de noche, mesa de terraza) y durante unas horas; después hay que renovarlo.
Aceites de eucalipto, árbol del té, menta, lavanda o citronela se pueden usar en difusores eléctricos o de vela. Otra opción es diluir unas gotas en agua (y, si hace falta, con un poco de alcohol o base específica) para pulverizar ligeros toques sobre cortinas, textiles o zonas concretas.
- En difusor: ajusta cantidad de aceite al tamaño de la habitación para no saturar el ambiente.
- En spray: no empapes tejidos y respeta siempre las diluciones recomendadas. Para aplicar en piel, mejor seguir indicaciones del fabricante del aceite, porque algunas personas pueden ser sensibles.
Un vaso con vinagre de manzana cerca de una ventana o una puerta puede ayudar a incomodar a algunos insectos por el olor. Es un refuerzo más que una solución principal, y se nota sobre todo en espacios pequeños y poco ventilados.
Las soluciones naturales funcionan bastante mejor cuando los mosquitos no encuentran en tu casa todo lo que necesitan para vivir y reproducirse.
Cualquier recipiente con agua estancada es un buen lugar para que las hembras pongan los huevos.
Revisa especialmente: Platos de macetas, cubos, regaderas y similares, y finalmente rincones donde pueda quedar agua después de la lluvia.
Si queda agua, vacíala y deja secar, ya sólo con esto reducirás bastante la cantidad de mosquitos que salen de tu propio entorno.
Las luces blancas y frías atraen más insectos que las luces cálidas o amarillas. Para terrazas y jardines es mejor usar bombillas de tono cálido. Si además las combinas con sensores de movimiento estarán encendidas menos tiempo y atraerán menos bichos.
Un ventilador de techo o de pie, tanto dentro de casa como en un porche, complica el vuelo de los mosquitos. No es una barrera perfecta, pero sí dificulta que se queden dando vueltas justo donde estás sentado o durmiendo.
Plantas y remedios caseros ayudan, pero en zonas con muchos mosquitos puede que no sea suficiente. Las mosquiteras en ventanas y puertas, y los cierres ligeros en porches, son el “freno” más eficaz para poder dormir con la ventana abierta sin estar pendiente de si ha entrado alguno.
En tu tienda OPTIMUS de confianza puedes encontrar diferentes tipos de mosquitera y sistemas de fijación para adaptarlos a ventanas, puertas o salidas a terraza. Acércate y pregúntanos por ellas y te asesoramos sobre cuál es la más adecuada en tu caso.
Cuando llegan el calor y las noches al aire libre, los mosquitos se convierten en un problema persistente.
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